Pamplona, 12 de marzo – Co.Ciudadana celebró una nueva sesión de análisis geopolítico con la conferencia “La disrupción norteamericana en el nuevo orden global”, protagonizada por Pablo García-Berdoy, exembajador de España ante la Unión Europea y en Alemania, y actual responsable de Asuntos Públicos para Europa en LLYC.
El acto fue presentado por Aladino Colín, presidente de Co.Ciudadana, quien destacó la relevancia del encuentro para comprender los profundos cambios que se están produciendo en la política internacional.
Durante su intervención, García-Berdoy —diplomático con una larga trayectoria que incluye destinos como Rumanía, Berlín y especialmente la representación permanente de España ante la Unión Europea— ofreció una reflexión sobre el retorno de la geopolítica y el fin de la etapa que muchos denominaron el “fin de la historia”. En sus palabras, “la experiencia es el nombre que damos a nuestros errores”, una frase con la que ilustró cómo la política internacional aprende —no siempre a tiempo— de sus propias decisiones.
El ponente explicó que el mundo atraviesa una “corriente profunda de transformación” caracterizada por la vuelta de la confrontación entre grandes potencias, el debilitamiento del orden internacional basado en reglas y la creciente organización del mundo en bloques geopolíticos. Según recordó, la geopolítica puede entenderse —en línea con la definición de la Real Academia Española— como el análisis de la influencia de los factores geográficos en la política internacional y en las relaciones de poder entre los Estados.
Uno de los ejes de su análisis fue la transición desde un orden internacional liberal hacia un sistema más transaccional y multipolar, marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y China. García-Berdoy señaló que la idea de que todos los Estados operaban en igualdad de condiciones ha quedado superada: “Hoy el sistema internacional se estructura esencialmente alrededor de dos grandes potencias, Estados Unidos y China”.
En este contexto, destacó el impacto de tres grandes transformaciones: la irrupción de China como potencia global, la revolución digital y el auge del llamado Sur Global. Recordó que China, que durante décadas representó apenas el 3 % del PIB mundial, ya alcanza aproximadamente el 19 % y continúa creciendo, lo que modifica profundamente el equilibrio económico y estratégico global.
El diplomático también analizó la evolución de la política estadounidense y el impacto de una nueva etapa política marcada por el liderazgo de Donald Trump. Según explicó, esta nueva fase refleja un paso de un sistema internacional basado en normas a otro donde predominan las relaciones de poder y la negociación directa entre grandes actores.
En este escenario, subrayó además el creciente papel de las grandes empresas tecnológicas, cuya influencia global les permite aspirar incluso a definir estándares regulatorios a escala internacional.
Una parte central de la conferencia se centró en el papel de la Unión Europea, que García-Berdoy describió como una construcción histórica basada en el multilateralismo y fuertemente vinculada al apoyo estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, a través del Plan Marshall, la creación de la OCDE y el desarrollo del mercado común europeo.
Sin embargo, advirtió de que Europa afronta hoy importantes debilidades estructurales: una capacidad fiscal limitada —apenas el 1,2 % del PIB europeo—, procesos de decisión lentos y una falta de capacidad ejecutiva que dificulta actuar con rapidez en un entorno geopolítico cada vez más competitivo.
“El problema es que Europa produce muchas normas, pero toma decisiones con gran lentitud”, señaló, alertando de que si Europa no aprende el lenguaje del poder corre el riesgo de quedar fuera de los centros reales de decisión internacional.
En materia de seguridad, García-Berdoy recordó que la Unión Europea continúa dependiendo en gran medida de la protección estadounidense. Alcanzar una verdadera autonomía estratégica en defensa requeriría, según indicó, entre diez y quince años de inversión sostenida.
El encuentro concluyó con una reflexión sobre el futuro de Europa. Para el ponente, la Unión Europea necesita avanzar en tres direcciones: una gobernanza más integrada, una verdadera autonomía en seguridad y defensa, y la recuperación de un propósito político compartido entre los países europeos.
La sesión generó un intenso debate posterior entre los asistentes, prolongándose durante más de una hora de preguntas y reflexiones, lo que evidenció el gran interés suscitado por el análisis de uno de los momentos de mayor transformación del orden internacional en las últimas décadas.