El futuro de los europeos
En toda Europa, preocupa la salud de los mayores: pocos están sanos del todo y muchos padecen males crónicos. Se gasta una barbaridad de dinero para tratar y controlar años y años sus enfermedades crónicas, fastidiosas e incurables, y para que puedan así disfrutar de una calidad de vida más o menos aceptable, pero siempre menguante. Muchos, a ese mal tiempo, prefieren ponerle buena cara: en Alemania, por ejemplo, la